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Domingo, 31 de diciembre de 2006
OPINION:
LEY FEDERAL DE EDUCACIÓN
En la mesa convocada por la Fundación Noble, del Grupo Clarín, se discutieron las medidas específicas que deben ser definidas en la nueva ley para resolver temas clave como la equidad y la calidad educativa, como también las formas de asegurar su cumplimiento.
Con un análisis de las principales propuestas para la elaboración de una nueva Ley de Educación, se realizó el miércoles 6 el segundo de los debates organizados por la Fundación Noble del Grupo Clarín –en su 40° aniversario– en el ciclo "La educación y el futuro de los argentinos". El mismo contó con el auspicio de la Universidad de San Andrés y la participación de relevantes actores del quehacer educativo de nuestro país.
Integraron la mesa las especialistas Silvina Gvirtz, Directora de la Escuela de Educación de la Universidad de San Andrés, y Elena Duro, Oficial de Educación de UNICEF Argentina; el secretario general del gremio docente CTERA, Hugo Yasky; el experto Axel Rivas, Director del Programa de Educación de CIPPEC y el empresario Santiago Del Sel, Presidente de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa. Cerró el panel el Ministro de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación, Daniel Filmus. Desde distintos enfoques, los oradores coincidieron en señalar las falencias que deben corregirse para recuperar una dinámica que nuestro país parece haber perdido en las últimas décadas. Entre ellas resaltan la extrema desigualdad del servicio educativo y de sus r e s u l t a d o s – e l aumento constante de la matrícula sin un correlativo incremento presupuestario–, el descuido de los maestros y docentes, la mala distribución de los recursos, el empobrecimiento de la calidad y la desarticulación entre niveles y entre las distintas provincias.
El panorama, subrayan los especialistas, es la consecuencia de una larga crisis pero también de las políticas y reformas instrumentadas en la década pasada. En varias oportunidades se recordó que la Ley Federal de Educación favoreció la fragmentación del sistema escolar –al extremo de que hoy conviven más de 50 modalidades de escuela secundaria–, obstaculizó la función transformadora de la educación y dejó que se empobreciera la escuela pública en las provincias con mayores necesidades.
Frente a este panorama, la Ley de Financiamiento, con el compromiso fijado de un incremento anual del presupuesto educativo para llevarlo a un 6% del PBI en 2010, es reconocida como un paso importante para revertir esa caída. Pero hacen falta otros pasos más y entre ellos, hay un generalizado acuerdo en destacar la elaboración y aprobación por consenso de una nueva Ley de Educación.
Las voces de los distintos sectores involucrados coinciden en apuntar que debe verse en ella una herramienta y un camino para revalorizar la educación pública en el marco de un modelo de integración social, territorial y cultural de nuestra nación. En otras palabras, la futura Ley de Educación debe ser un motor de progreso y de equidad, contribuyendo al desarrollo del conocimiento, el avance científico y tecnológico y la edificación de una sociedad más justa.
Esta tarea forjadora debe contar con un fuerte compromiso de Gobiernos, docentes, entidades educativas, empresarios y medios de comunicación. En este suplemento se transcriben los tramos centrales de las seis intervenciones y el debate con el público.
Por: Diana Laura Caffaratti | EDUCACIÓN | Comentarios (0) | Referencias (0)