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Viernes, 02 de diciembre de 2005
Doctor Honoris causa para Joan Manuel
La UBA honró a Serrat como profesor honorario
En un cálido acto, Jaim Etcheverry le entregó el título
El músico evocó sus estudios de biología y se mostró agradecido a sus profesores
Fue distinguido por exaltar con la música y la poesía lo mejor de la condición humana
"Para mí, la universidad fue siempre un sueño, un sueño de niño humilde en el que una familia apuesta, con esfuerzo. Vivo todavía con el recuerdo de mi época universitaria y he procurado que mis hijos transitaran por la universidad... En el rincón más entrañable de mi memoria está mi pequeña Universidad de Barcelona, en el centro de la ciudad."
El acto en el cual Joan Manuel Serrat, cantante, recibió el título de profesor honorario de la Universidad de Buenos Aires (UBA), en la Facultad de Medicina, cobró carácter íntimo y desacartonado, en un diálogo distendido con el rector Guillermo Jaim Etcheverry.
El público -con amplia presencia femenina- ya había empezado a aplaudir, de pie, expectante, cuando Serrat entró en el aula magna y se estrechó en un abrazo con el rector y con el embajador de España, Carmelo Angulo Barturen.
Y cuando recibió el diploma y la medalla que acreditan la distinción, cantó, con aire de cancha de fútbol: "Olé, olé, olé, olé, Nano". Pero luego el acto tomó un tono sereno, sosegado.
El rector leyó los considerandos del Consejo Superior de la UBA, que recorren su trayectoria y señalan que "logró encontrar en la música y la mejor poesía un medio de inusitada eficacia para comunicarse con varias generaciones de aquellos que manifiestan su compromiso con lo mejor de la condición humana, la solidaridad y la libertad".
Mechando recuerdos personales, Jaim Etcheverry destacó la paradoja de que en 1968, cuando todavía Serrat no era conocido aquí, en esa misma casa de la cual fue luego decano y es ahora rector, recibió un disco del artista catalán de manos de un amigo que había viajado a España.
"Estoy profundamente agradecido a lo que la universidad hizo por mí; tuve mucha suerte, muy buenos maestros", dijo el homenajeado. Aunque confesó que recordaba con gran cariño sobre todo el bar de su facultad. "Porque en el bar ocurrieron las cosas más emocionantes: conocí mis primeros amores, tuve mis primeras reuniones clandestinas y me comí mis primeros emparedados de salchichas".
Serrat evocó sus estudios de biología. ¿Y cómo terminó dedicándose al canto? No fue de un día para otro; empezó a tocar en un conjunto. "Había mucho de amateur y de fantasía." Trabajaba y estudiaba. Cuando estaba en 3° de biología, trabajaba en un centro de investigación, a 400 kilómetros, y no tenía auto. "El catedrático de zoología, doctor Gadea, era un poco histérico -que Dios lo bendiga siempre, porque es el responsable de todo lo que pasó después-." Se empeñó en que Serrat hiciera las prácticas en la universidad. "Estoy trabajando en Jaca y usted lo sabe -dijo el alumno-: si me manda allí los hurones para que los mida. Me va a suspender, pero yo no voy a bajar a Barcelona." Entonces, Serrat decidió dedicarse a la música. Contó que luego se encontraba en las fiestas del jardín de infantes de sus hijas con el doctor Gadea, que llevaba a sus nietos. Y cuando lo veía, se acercaba, lo abrazaba y le decía: "Gracias, doctor, porque si no fuera por usted, ahora estaría de profesor en Extremadura".
Jorge Rouillon
Por: Diana Laura Caffaratti | General | Comentarios (0) | Referencias (0)