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Miércoles, 16 de noviembre de 2005

Bergoglio

La visión de la Iglesi sobre la política del país

Publicado en la ed. impresa: CulturaLunes 27 de junio de 2005
Noticias | Cultura | Nota
José Ignacio LópezActualidad religiosa Un llamado a reconstruir la Nación

En sintonía con "Iglesia y comunidad nacional", aquel célebre y fundamental pronunciamiento que en 1981 marcó el compromiso de la Iglesia Católica con la democracia aún en ciernes, el cardenal Jorge Bergoglio lanzó anteayer un vibrante llamado al esfuerzo conjunto por reconstruir la Nación, los vínculos sociales, y crear un futuro incluyente para todos.

Explícitamente presentado como un aporte a la cultura política y una convocatoria a la activa participación ciudadana, el más articulado documento sobre la cuestión sociopolítica producido por Bergoglio en sus siete años como arzobispo de Buenos Aires resulta una ratificación de aquel compromiso y, en particular, de los pasos seguidos por la Iglesia ante el estallido de la crisis a finales de 2001.

Como en aquella dramática instancia, el cardenal denuncia una realidad que "nos muestra los resultados de un modelo de país armado en torno a determinados intereses económicos, excluyente de las mayorías, generador de pobreza y marginación tolerante con todo tipo de corrupción y generador de privilegios e injusticias. Esta situación es consecuencia de una crisis de las creencias y los valores que fundan nuestros vínculos sociales". Y es ante ese cuadro que invita a emprender la reconstrucción.

Varios factores contribuyen a marcar que se está frente a un acontecimiento de significativa importancia. Por lo pronto, se trata de la primera aparición pública del cardenal Bergoglio después del sonado episodio de la suspensión del tedéum del 25 de Mayo en la Catedral metropolitana o, lo que es lo mismo, de un pronunciamiento sobre la actualidad sociopolítica en el marco de la por momentos tensa relación entre el presidente Kirchner y la jerarquía católica.

El trabajo es una síntesis del pensamiento del arzobispo, recogida de sus homilías, sus mensajes anuales a las comunidades educativas, otras intervenciones en jornadas de Pastoral Social. Preparado por un equipo que condujo el presbítero Carlos Accaputo, fue entregado al cardenal, que lo enriqueció con otros aportes y con recurrencia a escritos que expresan la Doctrina Social de la Iglesia que está más allá de toda coyuntura.

Y no sólo eso: por vez primera, desde que alienta la realización anual de estas jornadas sociales para estimular al laicado a que asuma su indelegable rol protagónico en el terreno político y social, el cardenal decidió inaugurar las deliberaciones y aportarles ese trabajo como guía para la reflexión.

Sería tergiversar la decisión y el documento si sólo se espigaran párrafos para emplearlos como arietes o presentarlos como meras réplicas circunstanciales a esta o a aquella decisión del Gobierno, a esta o aquella declaración del Presidente o un ministro.

Es inequívoco que el trabajo de Bergoglio tiene propósitos mucho más empinados. Para el purpurado, convocados a la tarea de reconstruir nuestra Nación no podemos permitir que nos arrastre la inercia. E invita a escapar a la soberbia de la división centenaria entre los intereses centralistas que viven de la especulación monetaria y financiera, como antes del puerto, y la necesidad imperiosa del estímulo y promoción del interior.

La gran exigencia que surge de la propuesta de la Iglesia es la renuncia a querer tener toda la razón; a mantener los privilegios; a la vida y la renta fácil, a seguir siendo necios, "enanos en el espíritu".

Una y otra vez el documento invita a hacer memoria, a una mirada amplia que una el presente desde lo que llama la memoria de las raíces y que se dirija al futuro, donde maduren los frutos de una obra colectiva.

Quizá ni una vez se encuentre la palabra transición en el documento, pero bien podría decirse que la propuesta que ha enhebrado el cardenal fundamenta y estimula las actitudes imprescindibles para construir ese espacio, esa bisagra, que consiga enterrar el pasado y precipite el cambio, el surgimiento de lo nuevo.

"La Argentina –dice– llegó al momento de una decisión crítica, global y fundante, que compete a cada uno de sus habitantes: la decisión de seguir siendo un país, aprender de la experiencia dolorosa de estos años e iniciar un camino nuevo, o hundirse en la miseria, el caos, la pérdida de valores y la descomposición como sociedad."

Por José Ignacio López



Link corto: http://www.lanacion.com.ar/716412

Por: Diana Laura Caffaratti | política | Comentarios (0) | Referencias (0)

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